Si algo nos viene a la mente al oÃr hablar del Antiguo Egipto, es su fijación por todo lo que rodeaba a la muerte.
Y no es de extrañar, si tenemos en cuenta su percepción de la vida. La etapa de vida terrenal consistÃa tan sólo en un preparatorio para la verdadera existencia, más pura, más fuerte que ésta, la eternidad de la muerte.
Por ello, a lo largo de sus Imperios, fueron perfeccionando los medios que debÃan ayudar al difunto a dar ese gran paso, ya fuera mediante las pirámides (gigantescos mausoleos que debÃan protegerle de merodeadores y malhechores), la momificación, las pinturas y las ofrendas a los muertos e incluso, el libro-guÃa que debÃa indicarles qué camino seguir y como superarlo con éxito.
El paso definitivo y seguramente más evolucionado, fue la creación del Libro de los Muertos, manuscrito redactado en papiro, compuesto por más de 200 sortilegios (que llegarÃan a ocupar más de 48 metros de largo si los extendiéramos). Comenzó a emplearse al comienzo del Imperio Nuevo (1552 AC -1069 AC), convirtiéndose en un instrumento indispensable del ajuar de cualquier ciudadano del Imperio. Para buscar su origen deberÃamos remontarnos al Imperio Antiguo ( 2686 a.c – 2173 a.c), donde encontramos:
“Los Textos de las Pirámides”, una colección de textos religiosos que se grababan en las paredes de las pirámides de reyes y reinas desde la DinastÃa V. A través de ellos se definÃan una serie de rituales religiosos y pautas que el difunto deberÃa seguir para alcanzar la paz en la nueva vida Estos evolucionaron en “Los Textos de los Sarcófagos” a partir del Imperio Medio, para finalmente redactarse el documento que nos ocupa. Parece demostrado que fue redactado por más de un escriba ( al menos 3 ), los cuales ofrecÃan no sólo una orientación de cómo superar el juicio final frente a Osiris, sino toda una guÃa de que dioses podrÃan facilitarle su camino, como debÃan arrepentirse de sus pecados…
En la cultura egipcia, el hombre no sólo es el cuerpo, sino que piensan que además se componÃa de dos parte espirituales, una que equivaldrÃa al alma ( Ba),y otra que equivaldrÃa al cuerpo ( Ka ) en el Más Allá.
A pesar de ello, tenÃan la convicción de que era necesaria la buena conservación del cuerpo para poder desarrollar su vida en el Más Allá (de ahà las momificaciones, e incluso los sarcófagos, cuya única función era proteger al cuerpo de los agentes externos e incluso sustituirlo en el caso de que éste se deteriorara). A lo largo del desarrollo de esta civilización, fue alcanzando más y más popularidad para terminar por convertirse en el guardián del Reino de los Muertos, encargado de regir el juicio final, concediéndole asà la clave de la existencia de la vida de un egipcio según sus propias creencias. Cumplido esto, quedaba orientar al difunto en el difÃcil camino que le tocaba emprender, ardua tarea si tenemos en cuenta que la gran prueba no era ni más ni menos que el juicio ante el respetado y temido Osiris: uno de los dioses más conocidos del panteón egipcio, padre de Horus y marido de Isis, se le consideraba el Dios de la vegetación asà como el artÃfice de la unión de Egipto. La función fundamental del papiro era la de guiar al muerto en su camino hacia Osiris,. ayudándole a superar las diferentes pruebas que debÃa pasar antes de llegar al juicio final, mediante conjuros, oraciones, rituales, y claves que debÃa interpretar para, de este modo, demostrar que merecÃa alcanzar la eternidad al lado de Osiris, dios de los muertos.
Cuenta la historia, que el libro daba conocimiento de los nombres de los guardianes de las distintas puertas, sin los cuales, era imposible traspasarlas. En ese recorrido, estaba acompañado por Anubis, Dios- Cánido, uno de los primeros dioses del Más Allá, ya presente en los Textos de las Pirámides. Se trataba del guardián de la metrópolis que acogÃa al difunto en el sarcófago (ya estaba presente en el ritual de embalsamamiento ), para guiarle hasta la sala del tribunal. Una vez en ella, se encontraba con Osiris, y la balanza. Se debÃa colocar el corazón del difunto (considerado sede de la razón y la voluntad), en un lado, y la deidad Maat al otro (sÃmbolo de la verdad y el orden divino). También encontramos a Thot, divinidad de la sabidurÃa, que tomaba las notas de cómo transcurrÃa el juicio. El manuscrito que nos ocupa contenÃa una oración para evitar que el corazón del juzgado le delatara, la “Fórmula del Corazón” (inscrita en la base de los escarabajos sagrados). Las resoluciones del juicio podÃan ser dos, si era desfavorable, en la propia sala se encontraba Ammit “la devoradora”, que esperaba para engullir el corazón. Esto supondrÃa una segunda muerte, esta ya irreversible. En caso de que el juicio fuera favorable, el difunto era llevado ante Osiris para alcanzar la inmortalidad junto a el.
Estos manuscritos, inicialmente eran hechos por encargo del difunto (todavÃa en vida) o la familia. Pero una vez que este ritual se generalizo a toda la sociedad, empezaron a realizarse en grandes cantidades, dejando un hueco para poner el nombre del difunto que lo llevara. De esta forma, se logro abaratar mucho el precio del documento. Sin embargo, continuaron realizándose por encargo para las familias más poderosas que podÃan permitirse su elevado coste.
Después de este brevÃsimo recorrido por la historia de ultratumba de una de las civilizaciones más desarrolladas de toda la historia, podemos comprender como buena parte de su estructura en vida (un porcentaje elevadÃsimo del pueblo trabajaba en la construcción de las majestuosas tumbas de los faraones, escribas, expertos en momificaciones, rituales…), respondÃa a las obligaciones que creÃan tener para alcanzar la vida eterna en el Más Allá.

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Si lo que prentendÃan los antiguos faraones, y los antiguos egipcios, era la vida eterna decir que algunos de ellos lo han conseguido. Gracias a sus prácticas entorno a la muerte (momificación y demás) el nombre y la vida de algunos antiguos egipcios nunca podrá olvidarse y serán, como deseaban, eternos.
El libro de los muertos está lleno de simbolismo y representa una muestra excepcional de las creencias de los antiguos egipcios por una vida eterna, el paso al más allá.
Muy buena la información que está aquà sobre El libro de los muertos que usaban en el antiguo Egipto, una civilización obsesionada en la muerte y la vida eterna.
Eres muy buena en la redacción Vanessa, sinceramente logras captar la atención del lector, sabemos que esto es apenas una pequeña porción de la inmensa información de los antiguos egipcios, sin embargo logras despertar interés.
Bien por ti, Gracias