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La unificación de Egipto: Entre el mito y la historia

Historiadores y arqueólogos todavía discuten sobre los acontecimientos que provocaron el nacimiento del Estado faraónico.

Los únicos vestigios de la unión de Egipto bajo un poder centralizado se sumen en la leyenda y en la tradición. Aun así, existen ciertos indicios que permiten dibujar un somero perfil sobre la unión del Alto Egipto y el Bajo, y la creación del primer Estado territorial que ha existido en la Historia.

Es necesario, no obstante, hacer referencia en breves líneas a la situación de El Nilo durante el Neolítico. De esta manera, podremos comprobar la evolución cultural de Egipto durante este periodo y su transformación en un poder organizado y centralizado que llegó a extenderse desde el Mediterráneo hasta las tierras de Nubia en el interior de África.

Los primeros indicios de agricultura y ganadería, probablemente llegados desde Asia Menor, se encuentran documentados en yacimientos próximos al delta de El Nilo. De esta manera, en torno al 5200 – 4700 a. de C., en el – Fayum y en Merimde beni Salame se ha documentado por primer vez el Neolítico egipcio. En estas fechas, se desarrolla en el Alto Egipto la cultura denominada Badariense. Se cultivaba trigo, cebada y lino, y se criaban animales como cabras, bóvidos, ovejas, cerdos y perros, completando su economía con la pesca y la caza. En la misma zona, a partir del 4000 hasta el 3500 a. de C. se desarrolla la cultura Amratiense, aunque sin demasiadas innovaciones. Es durante la siguiente etapa cultural, denominada Guerzeense (3500 – 3100 a. de C.) y centrada en la zona del Delta, cuando se forja la personalidad cultural egipcia. Se introduce la cerámica a torno, el regadío a gran escala, la metalurgia del cobre, la estratificación social y la pictografía. Igualmente, la arqueología desvela los claros contactos con las tierras de Palestina y Siria, pudiendo haber entrado emigrantes de estas tierras en el valle de El Nilo, cuya influencia podrá verse a través del arte y de las paletas.

Es en este momento cuando las dudas se ciernen sobre esta protohistoria egipcia. Los estudiosos no han conseguido descifrar con claridad cuál fue el paso decisivo que marco la evolución de la comunidad de aldeas neolíticas a la formación de los posteriores reinos predinásticos y su más tardía unión bajo el poder de un faraón.

El único hecho constatado es que en torno al 3100 a. de C. existió un rey a quien se debe la unificación del Alto y del Bajo Egipto. En este punto, como ya hemos comentado, Historia y mito se entremezclan. Se hace referencia a un posible rey Menes, el más aceptado por la tradición, e incluso, un Rey Escorpión que por la fuerza sometería todo el país bajo su mando unificado.

Lo cierto, es que las distintas aldeas de campesinos y agricultores, al final del IV milenio antes de la Era, se unieron conformando dos reinos. Uno de ellos ocuparía la zona del delta de El Nilo, mientras que el otro se extendería a lo largo del valle de este río.

Este último, evolución de la cultura neolítica conocida como Amratiense, tenía su capital en la ciudad de Nekhen, que se correspondería con la actual el - Qab. Religiosamente también se establecían diferencias, ya que en este reino, el del Alto Egipto, se adoraba como principal divinidad a Seth, representado a través de un chacal. Sus reyes, conocidos bajo el título de nswt se tocaban con una alta corona blanca y sus emblemas eran la flor de lirio y el loto.

La capital del Bajo Egipto estaba en la ciudad de Pe, conocida por los antiguos griegos como Buto. Este reino sería la continuación de la cultura guerzeense. Adoraban al dios Horus, gran enemigo de Seth. Sus reyes, que usaban el título de biti, que significa abeja, tenían como emblema el papiro. Usaban una corona roja adornada con el símbolo del ureus, o la diosa serpiente.

En este punto hemos de hacer referencia a la tradición. Según la mitología egipcia, el dios Horus, en terrible batalla, se alzaría vencedor sobre el dios Seth. Este mito parece hacer referencia a la victoria del reino del Delta sobre el del Valle. Sin embargo, esta victoria, que se fecharía en torno al año 3000 a. de C. no supuso la anexión definitiva de los dos territorios. En todo caso, al menos implica una clara influencia cultural. De esta manera, a partir de este hecho, los monarcas de ambos reinos, se consideran shemshu hor, o lo que es lo mismo, servidores de Horus. Arqueológicamente, el hecho parece estar constatado a través de la implantación de la cultura guerzeense en el sur del país, sustituyendo a los últimos vestigios de la cultura amratiense.

Es a comienzos del III milenio a. de C. cuando podemos hablar de la definitiva unificación de los dos Egiptos. En torno a esta fecha, el reino del Valle conquista militarmente el reino del Delta. Simbólicamente, esta unión por la fuerza se representa a través de la fusión de las dos coronas en una sola, como lo demuestran diferentes representaciones artísticas.

Según la tradición, este acontecimiento unificador se debe al rey del sur Menes. Aunque si atendemos a otros mitos tenemos que referirnos a la existencia de un legendario Rey Escorpión que habría llevado a cabo esta tarea que desembocaría en la creación de uno de los Imperios más poderosos de la Antigüedad.








...por Luis Pérez Armiño ...por Luis Pérez Armiño


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