Cuando el 9 de mayo de 1798 Napoleón, al mando de una fuerza militar, partió del puerto francés de Tolón, se abrió una de las puertas más apasionantes de la investigación arqueológica e histórica.
Fruto de los avatares de la polÃtica europea del siglo XVIII, Egipto se descubrÃa ante un mundo occidental que se fascinó por una cultura intrigante. El nacimiento de la EgiptologÃa se fecha en estos años, consecuencia de la evolución polÃtica del viejo continente.
En 1789 estalla una revolución en ParÃs que marcarÃa el despertar de una nueva era. Europa, anclada en el Antiguo Régimen y sometida al despotismo de las viejas monarquÃas imperantes, reacciona atemorizada ante la amenaza que suponen las proclamas de libertad, igualdad y fraternidad lanzadas por los revolucionarios. La vieja polÃtica de equilibrio entre los Estados europeos se ve rota por las nuevas ideas liberales lanzadas al mundo desde Francia. El nuevo mapa europeo provocó el comienzo de duras pugnas militares y diplomáticas, que llegaron más allá de las fronteras europeas alcanzando el lejano Egipto, uno de los puertos donde Inglaterra centraba su poderÃo y resistencia al expansionismo galo.
En 1796, el Directorio, órgano ejecutivo del gobierno republicano francés, pretende acabar con la amenaza británica. Se encomienda a un joven, ambicioso y triunfador general, Napoleón Bonaparte, la conquista de Inglaterra. Sin embargo, Napoleón, consciente de las grandes posibilidades de fracaso de un desembarco en las costas británicas, cree más conveniente minar sus intereses económicos en Asia. El poder inglés se sustenta en el dominio de los mares y del comercio con el lejano Oriente a través de una ruta cuyo principal nudo se encontraba en Egipto. Napoleón comprende que es este paÃs se debe atacar las bases del poderÃo económico inglés. Por su parte, el Directorio quiere alejar de Francia a uno de los generales más inquietos y amenazantes para su poder recién instaurado. Napoleón, a su vez, desea emular a sus admirados generales de la Antigüedad, como Alejandro Magno, embarcándose en una exótica campaña que desde Egipto le llevarÃa a la India y le proporcionarÃa toda la gloria de la que estaba ávido.
Napoleón desembarcó cerca de AlejandrÃa en 1798. El 1 de julio, sin apenas resistencia, ya habÃa tomado la ciudad. Pronto sus modernos ejércitos derrotaron a la escasa resistencia ofrecida por la medieval caballerÃa mameluco. Su incursión en El Nilo fue victoriosa. Sin embargo, la armada británica al mando del almirante Nelson destruyó la flota francesa, cortando toda comunicación posible con la metrópoli. Napoleón, aislado en un territorio hostil, inició una campaña contra tierras palestinas con sucesivos éxitos. Pero ante la antigua fortaleza de San Juan de Acre se vio obligado a retirarse, diezmado por las bajas y la peste, abandonando asà su sueño de conquistar la India. Sin posibilidad de reembarcar sus tropas, decidió abandonar Egipto con algunos de sus generales, escapando de los barcos ingleses que habÃan bloqueado las costas egipcias. El ejército francés que permaneció en el paÃs tuvo que capitular ante la presión de árabes, turcos e ingleses el 30 de agosto de 1801. HabÃan pasado casi tres años desde el inicio de la aventura oriental de Napoleón.
Francia llegó a controlar todo Egipto con un aguerrido ejército de 32.000 hombres. Pero junto a ellos, también llegó otra tropa de caracterÃsticas y armamento distinto. Napoleón se hizo acompañar por 175 cientÃficos (sabios) especialistas en las más diversas materias, a cuya cabeza se encontraba Vivant Denon, un estudioso y pionero de la arqueologÃa en Francia.
De la misma manera que la campaña bélica se desarrollaba de forma fugaz, los estudiosos realizaron su trabajo de forma rápida. AsÃ, se tomaron numerosas notas, apuntes y dibujos de los diferentes monumentos y sitios arqueológicos por donde debÃan pasar las tropas invasoras. De esta manera, desde AlejandrÃa hasta Asuán, Denon dirigió los trabajos cientÃficos e históricos, cuyo resultado fue el conocimiento de numerosos templos, palacios y ruinas (posteriormente destruidas y hoy, por tanto, desaparecidas) a través de sus apuntes y bocetos, muchos de ellos a mano alzada y realizados bajo el fuego de los combates.
Denon fue uno de los elegidos por Napoleón para regresar junto a él a Francia. Llegado a ParÃs fue honrado con el puesto de director del Museo Central. En 1802 publicó Voyage dans la Basse et la Haute Égypte (Viaje al Alto y Bajo Egipto), fruto de sus estudios realizados durante la campaña napoleónica. Muchos de los actuales egiptólogos consideran esta obra, memoria de las experiencias de Denon ilustrada por numerosos grabados, el punto de partida que nos indica el año de nacimiento de la ciencia de la EgiptologÃa. Para otros, sin embargo, constituye un libro más de viajes de los que se estilaban en la Europa de finales del XVIII.
Sin embargo, al igual que las tropas se quedaron acantonadas en Egipto bajo el mando de un general designado por Napoleón, también lo hicieron los cientÃficos que continuaron los trabajos sobre los restos de la antigua civilización faraónica. El resultado de estos estudios vio la luz a partir de 1809. Uno a uno, fueron saliendo los veinte tomos de la colosal Description de l’Égypte (Descripción de Egipto) que se acabó de publicar en 1822. Se trata de un auténtico corpus donde se detallan todos los restos analizados por los sabios franceses, incluyendo gran cantidad de láminas con preciosos grabados de antiguos monumentos.
El otro indicio que abre el camino para el inicio de la EgiptologÃa también se debe a esta expedición militar francesa. En agosto de 1799, soldados franceses cavaban unas trincheras frente a la antigua fortaleza medieval de Rosetta. Uno de los soldados golpeó con su pico una dura losa de basalto. Pronto vio que estaba inscrita, por lo que dio la noticia a los sabios. Se trataba de la hoy famosa Piedra Rosetta, cuyo texto epigráfico darÃa la clave que permitirá al francés Champollion el desciframiento de la escritura jeroglÃfica del antiguo Egipto, y asà ampliar las posibilidades de conocimiento de la EgiptologÃa.
Por lo tanto, esta ciencia nació gracias a la expedición militar francesa a Egipto. Gracias a los deseos de acabar con la siempre amenazante Gran Bretaña. Gracias a las desmedidas ambiciones de un joven general corso que llegarÃa a dominar los destinos de Europa.

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Es interesante este articulo sobre Napoleón en Egipto, no hay mucha información acerca del inicio de la egiptologÃa. Tengo una pregunta… ¿crees posible que alrededor de 100 a 300 DC. ya existiera gente que conociera el tipo de religión de los egipcios, en concreto sobre el dios Horus?.